Con la crisis, es muy común bajar el precio de ciertos productos y servicios con la intención de atraer a un mayor número de clientes. Ahora bien, ¿hasta dónde se pueden/deben bajar los precios? La respuesta es que se pueden bajar pero hasta el límite que imponen los costes de producción más el beneficio.
Así pues, ese límite es muy probable que ya lo hayas alcanzado en alguna bajada anterior, ¿qué es lo que queda? Queda competir por otras cualidades del producto o del servicio que no sean estrictamente el precio. Según el Estudio europeo de Pricing 2009. La gestión de precios en las empresas europeas en tiempos de crisis, realizado por Simon-Kucher y el IE publicado por Emprendedores, intentar resolver la caída de las ventas rebajando los precios puede hacer que la empresa entre en una espiral de la que luego sea difícil salir. Tanto es así que el 63% de las empresas consultadas reconoce que, superada la crisis, será más fácil recuperar los clientes perdidos por no alterar los precios que volver a subir las tarifas a como estaban antes de la crisis.
En definitiva, hay que intentar mantener el precio como sea, aunque perdamos volumen, porque es la única solución para sobrevivir. “Las pymes no pueden competir en precio porque les falta masa crítica y economía de escala, dos elementos fundamentales para poder rebajar costes”, sentencia Oriol Iglesias, profesor de Marketing de Esade.

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