Los emprendedores toman decisiones constantemente. Acerca de los proveedores, acerca de los clientes, acerca de los propios trabajadores… Con la vorágine del día a día a veces es difícil saber si hemos acertado o no después de tomar una decisión, y es en ese momento en el que nos asaltan las dudas.
Según un estudio de la Universidad de Michigan, lavarse las manos después de tomar una decisión puede resultar beneficioso para la mente, ya que las personas que se las lavaban físicamente después de tomar una decisión se sentían más justificados ante sus decisiones.
Cierto o no, yo no estoy muy seguro de que esto funcione al 100% por mucho que lo hayan dicho en la universidad de Michigan, aunque si alguno lo prueba estaré encantado de leer sus comentarios

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